Napoles, ciudad del sol y de la alegria. Llena de encanto y peculiaridades por su cultura inmensamente colorida. Visitar Napoles implica sobre todo "vivirla", y para ello hay que ponerse en contacto con su "color". Pero atencion: "color" no significa decadencia de costumbres ni degeneracion metropolitana de la cultura propia. Significa persistencia incorrupta de las tradiciones a traves de los siglos. En este "color" napolitano se inspiraron artistas como Sammartino y musicos como Mozart, y siempre en este escenario encontramos monumentos de gran importancia, como el famoso "Maschio Angioino", majestuoso e imponente castillo frente al mar. Fueron los antiguos griegos y romanos los primeros en descubrir las bellezas naturales de Napoles: su mar, sus colinas, su clima templado, sus vistas panoramicas de vehemente belleza. La visita a la ciudad siempre deja el dulce recuerdo de un alba vista desde la colina de San Martino, de un crepusculo rojo que vivifica Castel dell'Ovo, de la luz intensa que durante el dia enciende reflejos plateados en el mar de Via Caracciolo. Incluso por la noche Napoles tiene una belleza no artificial, que va mas alla de las hileras de perlas de la iluminacion para descubrir rincones maravillosos, inesperados; repentinos instantes de esplendor natural y rostros insospechados de una belleza antigua nunca marchita.